El negro
el 10 may En: Buitre - sin comentarios
Este fin de semana he vuelto un poco a las andadas naturalistas y a pesar de estar en época de cría, he ido con un amigo a una zona de buitre negro (Aegypius monachus) con la precaución de no meternos donde suponemos que estos grandes alados tienen sus nidos. En esta época del año deben estar ocupados por los pequeños, que sin duda a finales del verano ya estarán grandotes y fuertes para emprender su camino en solitario.

La gran caminata de 2 horas hasta el puesto de observación elegido ha merecido la pena a pesar de cargar con el equipo que pesaba lo suyo. Pero el que algo quiere, ya se sabe, le cuesta un poquito de su esfuerzo. Y es que en esto de la fotografía de naturaleza, hay que ser perseverante, y sobre todo insistir hasta conseguir los objetivos que uno se marca. El día había salido ventoso en las alturas y por ello propicio para los juegos aéreos. Y no estábamos equivocados. Pronto aparecieron varios buitres en lo alto, como a unos 100 metros del suelo. Y también pronto aparecieron varias oleadas de uno o dos ejemplares a más baja altura, que esta vez si, fueron recogidos por nuestras cámaras.

La verdad es que no puedo describir la sensación que me produjo el hecho de tener en la retina esta visión tan esquiva en otras ocasiones. Es como un subidón de adrenalina que te hace apretar el disparador hasta que se llena el buffer y el traqueteo deja de sonar. Las imágenes que luego puedes comprobar en la pantalla de la cámara te confirman que salvo error de enfoque, aquello es lo que estabas buscando.

Y hasta aquí puedo contar. Lo que siguió en esa mañana fue un bocadillo de ibéricos y una cantimplora de agua fresca para reponer fuerzas, y paseo de vuelta a donde habíamos dejado el todo-terreno para volver por las pista de tierra hasta casa.



Escribe un comentario